Inauguramos el Parque de la Vida, un lugar para abrazar la memoria, la esperanza y la reconciliación.
Un espacio donde la naturaleza se une al recuerdo de quienes partieron, donde armeritas y visitantes podrán reencontrarse con la fe en el mismo punto donde un día estuvo la iglesia San Lorenzo.
Con una velatón, iluminamos el cielo en honor a cada vida que la tragedia nos arrebató. Que esta luz sea símbolo de amor, de unión y del milagro de seguir adelante.
Miles de visitantes llegaron a las ruinas de Armero para cantarle a la vida y honrar la memoria de quienes ya no están.
En un acto solemne, lleno de luz, flores y un silencio profundo, el Tolima abrazó sus recuerdos y conmemoró los 40 años de la tragedia de Armero.
Un homenaje para mantener viva la esperanza y el legado de un pueblo que, pese a las dificultades, permanece de pie.

